13. LA ESPIRITUALIDAD. SEGUNDA PARTE.

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La espiritualidad en las organizaciones.

El desarrollo de la espiritualidad en las organizaciones puede derivar en un conjunto de beneficios como aumento en la creatividad, honestidad, confianza, sentido del logro personal y compromiso individual, lo que mejorará el desempeño organizacional. Este beneficio al mejorar el ambiente y apoyar la motivación derivará a su vez una ventaja competitiva. Las organizaciones que tienen en cuenta la espiritualidad logran que sus trabajadores vivan felices en el desarrollo de su trabajo obteniendo el beneficio de ser efectivos y productivos.

Con estos criterios es evidente darse cuenta que si queremos crear valor en nuestras organizaciones hay que trabajar la espiritualidad de la gente. Y cuando dijo trabajar no es tarea fácil, es todo un proceso. Hay que sembrar en la gente un espíritu a la actividad que desempeña, que comprendan el sentido de lo hacen y la importancia del trabajo que desempeñan, por muy elemental que este sea.

Recuerdo de un libro que tengo que se llama: “¡A la carga! (Gung Ho). Cómo aprovechar al máximo el potencial de las personas en su empresa” de Ken Blanchard y Sheldon Bowles (1999), que Andy Longclaw le preguntaba a Peggy Sinclair para explicarle el primer paso del Gung Ho, “el espíritu de la ardilla” ¿cuál es el trabajo más insignificante que haya realizado alguna vez o que le venga a la mente en este momento?

Ella le dijo que lavar platos en la cafetería de la Universidad mientras estudiaba y él entonces le dijo “sabes cuántas vidas salvaste lavando esos platos, eliminando bacterias. Una carga de platos mal lavados, con bacterias, habría acabado con una clase.

Tal vez eso no lo valoraste mientras lo hacías pero, eso es lo hay que hacer comprender a la gente, el sentido de su trabajo, la espiritualidad, el amor, que hay que sentir por lo que se hace. Cómo el simple hecho de lavar platos es un bienestar para la humanidad. Este sencillo ejemplo es una parte importante de la cadena de valor que les aportaba a los estudiantes nutrición y alegría.

Luego, no sólo es sembrar la espiritualidad, hay que cultivarla con acciones, comprender que los que trabajan son personas, no piezas de ajedrez que se mueven según el interés del jugador. Hay que ayudar a la gente para que la espiritualidad que siente por sí mismo se ponga a disposición de la organización. Hay que apoyarla con el ejemplo, la constancia, la dedicación, el amor y otras muchas cosas más. Pero, hay que evitar que se produzcan vacíos, cualquier vacío mata la espiritualidad. No se puede obrar teniendo en cuenta ese viejo proverbio de que “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. El dicho y el hecho tienen que ser compatibles y coherentes.

Después que se siembre y se cultive se puede cosechar la espiritualidad y esa cosecha se pondrá de manifiesto en los resultados. Se producirán mejores productos, se innovarán nuevos procesos o procesos, se trabajará con satisfacción, se sobre cumplirán las metas. Es decir, se verán resultados y un mejoramiento de la productividad.

Por tanto, las organizaciones tienen que ayudar a construir su espiritualidad teniendo en cuenta los métodos de trabajo, los estilos, el ambiente, las condiciones de trabajo y todo aquello que hagan más plenos a las personas que allí trabajan, que sientan libertad y que pueden aportar sus ideas porque son escuchadas.

Sin embargo, la espiritualidad de las personas en las organizaciones puede sentirse frenada por determinados aspectos. Un freno importante es el salario, si el salario no cubre sus necesidades o el trabajador no siente que está acorde a lo que hace esto es un gran freno a la espiritualidad.

Pero, el salario va más allá de su significado nominal está influenciado por otros aspectos del micro y el macro entorno de la organización. El salario es el que permite al trabajador desplazarse en una curva de consumo y esa curva de consumo está en el mercado.

El mercado es otro factor que puede frenar la espiritualidad, si el mercado no es pleno, no está a las alturas de lo que esperan los trabajadores también resulta un freno. Un mercado limitado a determinada cantidad de productos, ya sean alimenticios, de viviendas, de entretenimiento, de ocio, de productos asociados al estatus, es un mercado que frena la espiritualidad. El mercado tiene sus propias leyes y si se olvidan no se está alimentando la espiritualidad de las personas.

El mercado es el encargado de distribuir los beneficios derivados del aporte a la sociedad con el trabajo y tiene que estar ahí presente para que cada persona se desplace en la curva de consumo que su salario le permite y sus deseos se satisfagan.

Si el mercado es limitado no sólo se produce un efecto económico que es la inflación, sino más malo aún frena la espiritualidad y el sentido de las personas, inmoviliza a la sociedad o la desplaza a una zona que no es la más deseada, la corrupción.

En igual sentido de freno están las condiciones sociales donde se vive, en qué medida las actividades comunitarias ayudan a la espiritualidad. Las condiciones de las calles, de las aceras, de las viviendas, los parques, las facilidades para los trámites burocráticos necesarios. Recuerdo el trabajo que en Cuba se pasa para conseguir unos antecedentes penales. Sin embargo, en Ecuador cada ciudadano puede acceder a sus antecedentes, imprimirlos y presentarlos donde sea necesario. Están en una base de datos a disposición y sólo se accede por su documento de identidad. Esto facilita la espiritualidad de cada persona.

Como se ve, la espiritualidad se dice muy fácil pero, es algo bastante difícil, va desde el individuo, el trabajo, el mercado, la comunidad y todo el aparato estatal que según las regulaciones hace más feliz a las personas o les mata la espiritualidad que requiere para trabajar y sentirse pleno, así como para encontrarle significado a lo que hace.

CONCLUSIONES.

  • Como observamos la espiritualidad se une a los trabajos previos sobre temas de la ética, los valores, la moral, los rituales, que son temas propios del liderazgo, que en muchas ocasiones no los tienen en cuenta.
  • Estos conceptos nos dan la variedad de dimensiones de las personas para generar valor y que no son tangibles pero, hacen a las personas lo que son, personas.
  • Además, estas categorías incluyen la capacidad de conocer, de hacer, así como los sentimientos, las emociones, las actitudes, y las virtudes de cada cual.
  • La espiritualidad de hecho es una oportunidad para crecer en lo personal y para contribuir a las organizaciones y a la sociedad de manera significativa.
  • La espiritualidad es lo que nos ayuda a combatir las insatisfacciones que tenemos y a encontrarle el sentido a la vida.
  • Es también aceptar el mundo tal y como es, es disfrutarlo y agradecer lo que se tiene.

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